Mi trayectoria vital

Una historia de superación personal -

Gracias por aterrizar en mi página. Como sabes, me llamo Virginia Sampedro, pero la gente me conoce como Vicky. 

Con toda humildad, deseo compartir los capítulos más importantes y vulnerables de mi vida para que mi experiencia te sirva de inspiración para luchar por tus sueños:

Nací el 19 de enero de 1979, en un lugar solitario, sin nada más que el cielo por techo en Nochixtlán, Oaxaca, México. Mis padres eran analfabetos y yo era la hija menor de la familia.

Mi relación con mi madre fue bastante dura. Jamás obtuve demostraciones de amor y eran habituales las situaciones de maltrato físico y las humillaciones verbales. A los 7 años, tras recibir una golpiza brutal por su parte, decidí que esa sería la última y me marché de casa para siempre.

Hoy me sigue sorprendiendo la fortaleza vital que mostró esa niña en ese punto crítico de su vida.

Fui madre muy joven: cuando yo tenía 17 años nació mi primer varón, Raúl. Por aquel entonces no había podido terminar la educación primaria. 

A los 20 años, en un nuevo impulso lleno de valentía, y queriendo construir una vida mejor para mi familia, decidí viajar a los Estados Unidos, donde llevo radicada desde 1999.

Tuve varias relaciones sentimentales tormentosas. La que más marcada me dejó fue la que tuve con el padre de mi hijo pequeño: me pegaba de forma brutal incluso estando embarazada. Una vez me dejó muy delicada en el hospital; mi hijo nació prematuro: su vida pendía de un hilo. En ese momento me juré a mí misma que jamás volvería a pasar por eso.

Con mis pequeños siempre en mente, decidí darle un nuevo vuelco a mi vida: me separé, logré obtener la nacionalidad estadounidense para regularizar mi situación en el país y retomé mis estudios de primaria y secundaria con éxito.

Ya llevaba varios años viviendo en Estados Unidos cuando, en 2011, decido aventurarme a viajar de nuevo a México para que mis hijos pudieran conocer a sus abuelos. Quería que supieran de dónde venía su madre y así tomaran contacto con sus raíces.

Por desgracia, mis ilusiones quedaron rotas en mil pedazos cuando mi madre me hizo saber, nada más llegar, que yo no era bienvenida, que ni me conocía (por haber rechazado la compra de un pedazo de terreno que me quiso forzar a adquirir), y me pidió que me perdiera de su vista. Una vez más, tomé a mis hijos y me volví al país que sí me había dado la oportunidad de ser y de crecer.

Mi padre fue un hombre anulado y atormentado por una mujer dominante y sin empatía: sufrió hambre, frío, golpes, desprecio y humillación de forma reiterada por parte de su esposa.

Cuando finalmente fallece, en 2012, se me cae el alma a los pies, y mientras me recompongo de una tristeza insondable, me lanzo en la búsqueda de un sentido existencial. Ese año descubro el término “desarrollo personal” y empiezo a nutrirme de este nuevo conocimiento escuchando todo tipo de audiolibros.

En 2013 dejo mi empleo a tiempo completo para poder volcarme en mis estudios y compaginarlos con talleres de crecimiento personal. Es en uno de estos talleres en el que descubro que yo también estaba perpetuando los comportamientos tóxicos de mi madre con mis hijos, que les estaba enseñando una forma equivocada de ver la vida y de ser. En ese instante decido darles libertad y cortar de raíz los hábitos de maltrato verbal y físico con los que yo misma había sido criada para adoptar modelos mucho más sanos de crianza.

En 2016 mi hijo mayor sufre un accidente gravísimo de tráfico. Tras estar al borde de la muerte, logra sobrevivir, pero con graves lesiones físicas y cerebrales. En este nuevo revés de la vida, me vuelvo a crecer ante la adversidad y decido formarme como coach para cambiar radicalmente mi vida, mi forma de pensar y poder aportar valor a las personas de mi entorno.

Se empieza a gestar mi vocación y descubro mi propósito: ayudar a otras personas, especialmente a la gente joven, a salir de la miseria que conocen para trascender sus limitaciones y atreverse a construir la vida que quieren. Este camino me lleva a lanzar mi proyecto “Encendiendo Ideas” en 2019 y a gestionar un salón de eventos desde el que ofrezco la celebración de eventos especiales, así como charlas, talleres y conferencias de desarrollo personal.

Hoy tengo la satisfacción de ver que mis hijos han crecido sanos y salvo; que el menor está estudiando la carrera universitaria de sus sueños, ¡el primero en conseguir su licenciatura de la familia!

Que a pesar de mi procedencia y de las adversidades de la vida, soy dueña de mi negocio e impulso mi destino con conciencia e ilusión. Que me siento más feliz y realizada que nunca y que, por fin, me enorgullezco de mi camino, pues me ha conducido a ser la persona que soy hoy en día: una persona que lucha por evolucionar, crecer y mejorar, y que de forma generosa comparte sus conocimientos y aprendizajes para aportar su granito de arena.

Así que ten clara una cosa: si yo he podido hacerlo, tú también puedes. Si no te atreves a dar el primer paso, cuenta conmigo para inspirarte: todos necesitamos la aparición de ese mentor que nos ayuda a darle un vuelco a nuestras vidas. Estaré encantada de acompañarte en tu proceso.

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Ante la adversidad

Cuando pienses que es el final, que ya no aguantas más, recuerda: existen infinitas posibilidades, así que ábrete a la vida.

Vicky Sampedro

- Directora de eventos y coach de familia -

Misión

Lo que le da sentido a mi vida

Ayudar a que mis clientes ganen tiempo ayudándoles a crear un resultado agradable en lo personal y para la comunidad.

Visión

Lo que anhelo

Calles limpias con personas de agradable sonrisa.

Valores

En qué creo

La compasión, el entusiasmo y el  respeto hacia todos los seres humanos.

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